jeudi 24 janvier 2008

Y será el destino? Reencuentros, casualidades...

Hay gente que no cree en las casualidades, gente que no cree en el destino, sin embargo, hay gente que cree en distintos «dioses »…porqué no creer entonces en el destino? Y en las casualidades?

A veces me hago estas preguntas y no sé si creer en el destino y creer que las cosas suceden no gracias a nuestros esfuerzos o nuestros deseos sino a otra fuerza/causa mayor que lo mueve todo, vela por nuestros intereses y que dirige los hilitos en el “backstage” sin que nosotr@s podamos intervenir. Creer en el destino puede ser entendido como «conformismo », para no querer cambiar las cosas, quizás. Pero sé y he aprendido que hay momentos en los que hay que dejar que el tiempo fluya, ser paciente y que las cosas vayan sucediendo tal y como ese otro dios/a quiera que suceda. Y así es como me siento en este nuevo año, esperando que ese destino me lleve por el camino más feliz y que me depare muchas cosas buenas.

Este fin de semana me preguntaba cómo me había salido por fin un viaje de trabajo tan perfecto. Después de muchos vuelos y viajes de trabajo sin poderlos aprovechar para mi beneficio personal, esta vez me tocó viajar a Madrid, nunca lo hubiese pensado. Además justo el finde que yo tenía reservado para el cumple de mi madre y encima me reembolsan el precio de mi billete. Y coincide con que Jorge se cae de la moto y se “esguinza” los ligamentos y así paso más tiempo con el, que de costumbre en los viajes relámpago a Madrid. Tiempo suficiente para ponernos al día de todos los temas laborales, profesionales, amores y desamores y como siempre divagar sobre el futuro.
Porqué empeñarse en historias imposibles? Porqué cuando este trabajo no tenía nada que ver con viajar deciden enviarme de misiones? Porqué queremos vivir fuera de Madrid con lo bien que está de cañitas con los amig@s? Porqué sigo en Bruselas empeñada en encontrar un huequito en los temas que me interesan?

Este año empezó lleno de deseos por conseguir reencontrarme con aquell@s de los que me había distanciado, y así se están sucediendo los reencuentros buscados y tiene toda la pinta que así continuará en los próximos meses. A veces me gustaría que se parase el tiempo en aquella mañana nívea en Düsseldorf poniéndome al día con Anna, después de casi dos años sin vernos; esta última tarde de invierno comiendo a pleno sol con Jorge en una terracita enfrente del Retiro; en mi casa llena de tanta familia, como diría Anita, con tanta “calidad humana”; en ese bar de vinos con tapitas y amigas; en esa conversación telefónica “empoderada” con Palín, a la que espero reencontrar este año; y muchas otros reencuentros que han sucedido y que faltan por venir.

Todos estos reencuentros han sido una recarga de energías perdidas, tras los últimos meses raros llenos de decepciones personales. Además han sido un reencuentro de sentimientos que permanecerán siempre conmigo como si nada hubiese cambiado.

Y mientras, más casualidades siguen sucediendo e incluso van más allá de la casualidad y llegan a la telepatía.

Besos convocados a veros.

1 commentaire:

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